Lo primero que me sorprendió al llegar a Eindhoven fueron sus colores. A decir verdad, su único color, el de la naturaleza: el verde. Si hay una imagen que quedará grabada en mi retina son las grandes llanuras de césped. Un césped que aquí crece sin problemas. La tierra es blanda y arenosa y le es fácil echar raíces.
Lo único que tapa la línea del horizonte son los árboles de algún pequeño bosque cercano, también de color verde. Esa es la imagen que, sin duda, me quedará de Eindhoven. Verde por cualquier lado. Aunque también el rojo del carril bici siempre me acompaña, pues a diario uso la bicicleta. Sin embargo, si no fuera por su mantenimiento, la tierra acabaría por apoderarse de lo que es suyo. Tanto hablar de verde me ha despertado las ganas de salir. Creo que iré a perderme por algún parque en busca de color, en busca de vida.
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Ufff!! Demasiado frio....!!Aquí, en tu tierra, hace 24 grados.
En cuanto a la foto decir que es bastante bonita (a lo ser que la imagen tenga algún filtro):-D
Pondré la pagina en mis favoritos... solo pa' ver alguna foto de tulipanes xD
Besos!!
pd. Lo de los tulipanes era broma!!